26 de abril de 2012

La bella Aranjuez. La ciudad de los Austria y los Borbones




Situada a escasa distancia de Madrid, la bella ciudad de Aranjuez, con sus viviendas de escasos metros de altura, sus arboladas avenidas y su rico patrimonio arquitectónico, cultural y artístico, parece haber escapado a la vorágine de irracional especulación inmobiliaria que ha sumido al país en una de las peores crisis económicas de su historia.

El rico legado de Aranjuez había captado la atención, ya en el siglo anterior, del pintor Santiago Rusiñol, que en su honor realizara su famosa obra Jardines de Aranjuez, y del compositor Joaquín Rodrigo, cuya célebre partitura Concierto de Aranjuez ha logrado un gran reconocimiento  internacional. Sin embargo, ha sido la Unesco, que en 2001 declarara el Paisaje Cultural de Aranjuez como Patrimonio de la Humanidad, la que ha hecho posible la gran afluencia de turistas que año tras año se desplazan a la que fuera una de las ciudades más mimadas y queridas por las dinastías de los Austria y los Borbones.

De hecho, el un tanto pomposo título de Real Sitio y Villa de Aranjuez se debe a la acción de las dos casas reinantes en España tras el gobierno de los Reyes Católicos. La declaración de la ciudad como Real Sitio fue obra de Felipe II, mientras que la concesión del título de Villa habría de producirse muchos años después, en 1899 y ya en época de Alfonso XIII.

A Felipe II se debe precisamente el trazado de la ciudad y la construcción del palacio que, tras diversas transformaciones y la superación de percances varios, se constituye actualmente como el máximo atractivo de la ciudad.

No obstante, el origen primigenio de la actual construcción palaciega se remonta al año 1387, cuando Lorenzo Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, construyó una residencia que habría de asumir las funciones de hospital para dar cobijo a los combatientes heridos durante la Reconquista. Un siglo después, en 1489, los Reyes Católicos convertirían la residencia en el palacio que iba a convertirse en el punto de partida sobre el que su bisnieto habría de erigir lo que hoy conocemos como Palacio Real de Aranjuez.

Palacio y ciudad habrían de cambiar notablemente su fisonomía con el devenir de los años y con la acción de una nueva dinastía de origen francés, los Borbones. De hecho, las modificaciones dirigidas a alcanzar el boato del que hacía gala la corte francesa se deben a la acción de Fernando VI y de su esposa Bárbara de Braganza, quienes también hicieron posible que la ciudad fuera habitada por súbditos ajenos a la familia real, su corte y su servidumbre.

Carlos III, el monarca favorito de la historiografía española, fue el artífice de la Aranjuez más reconocible, con sus importantes edificaciones civiles y religiosas; a su hijo y sucesor, Carlos IV, se debe la construcción de la Casa del Labrador, el palacete de estilo neoclásico que se alza orgulloso en el Jardín del Príncipe.

En definitiva, y se dispone de unos días libres en la capital madrileña, bien vale la pena el corto trayecto servido por un tren de cercanías que deja al visitante en una bella estación de estilo neomudéjar y relativamente próxima a todos los atractivos que la ciudad ofrece, el Palacio Real, el Jardín de la Isla – poblado por numerosas y bellas estatuas -, el curioso estanque chinesco del Jardín del Príncipe o el impresionante Museo de las Falúas Reales, cuyo anodino edificio poco tiene que ver con su magnífico contenido, una colección de embarcaciones de recreo pertenecientes a diferentes miembros de las casas reinantes en España.


24 de abril de 2012

Bram Stocker. El creador engullido por su obra




El pasado 20 de abril se cumplía el primer centenario de la muerte del escritor irlandés Bram Stoker. Nacido en el seno de una familia numerosa, trabajadora y muy dada a la lectura, el autor de Drácula se vio privado de buena salud durante gran parte de su infancia, lo que implicó que fuera educado por profesores privados y por su madre, quien le inculcó el hábito lector a través de relatos de terror con una clara raigambre celta.

Años más tarde, recuperado ya de sus tempranas dolencias, Bram Stoker se licenciaría en matemáticas y ciencias por la prestigiosa Trinity College e iniciaría su andadura profesional como crítico teatral, un trabajo que le llevó a conocer a la persona que habría de cambiar su vida, el actor Henry Irving, quien lo convirtió en su asistente personal.

Así, y ya casado con la que habría de ser su única esposa – antigua novia, por cierto, de su compañero y amigo Oscar Wilde – Stoker dejó su Irlanda natal y, siguiendo a Irving, se instaló en Londres, donde pasó a regentar el teatro del que fuera propietario el entonces afamado actor, el Lyceum Theatre.

En la capital del Reino Unido, Irving introduciría a los Stoker en los círculos de la alta sociedad y la cultura; sin embargo, la relación entre el actor y el escritor distó de ser idílica y Henry Irving, a pesar de haber amasado una inmensa fortuna, no legó a Stoker ni una mísera libra en su testamento.

Casi una década antes del fallecimiento del actor, Stoker había publicado la obra que lo catapultó a la fama en vida y lo condenó al olvido tras su muerte; Drácula fue editada en 1897 tras años de laborioso trabajo en los cuales el escritor irlandés buceó por los orígenes de la mitología vampírica europea de la mano de un extraño personaje con vocación de erudito, el húngaro Arminius Vámbéry.

Stoker había hallado la inspiración de su más famoso personaje en la figura del tristemente célebre Vlad Tepes, más conocido como El Empalador; no obstante y muy posiblemente, su Drácula es también fruto de los relatos que poblaron su niñez y de sus experiencias en la sociedad secreta Golden Dawn, volcada en la temática del ocultismo y espiritismo, muy en boga en las postrimerías del siglo XIX y en la primera mitad de la pasada centuria, y a la que pertenecieron ilustres escritores y poetas.

Drácula devino uno de los primeros bestsellers de la historia, recibiendo las alabanzas de escritores tan famosos en la época como Sir Arthur Conan Doyle o Oscar Wilde, quien la definió como la mejor obra de terror de todos los tiempos. Lamentablemente, Stoker no goza hoy de la fama que sí tienen los autores que admiraron su obra en vida, a pesar de que su legado no sólo ha asentado las bases del moderno género vampírico - seguidas fielmente por las exitosas Stephanie Meyers (Crepúsculo) y Anne Rice (Entrevista con el vampiro)-, sino que ha sido objeto de innumerables adaptaciones teatrales y cinematográficas -  desde la primigenia Nosferatu hasta la que posiblemente sea su mejor traslación a la gran pantalla, el Drácula de Francis Ford Coppola (quien, por cierto, incluyó el nombre del escritor en el título de su film).

Afortunadamente, y a pesar de este injusto olvido, en internet pueden hallarse enlaces tan interesantes como Bram Stoker, una web que permite descargar gratuitamente  los libros y narraciones cortas del autor a quien engulló su mayor creación y que, al parecer, falleció profiriendo repetidamente la palabra rumana Strigoi (espíritu maligno). 



19 de abril de 2012

La Estrella del Diablo. Un puzle de encaje perfecto




En los últimos años, los lectores ávidos de novela negra han visto llenarse las estanterías de librerías y grandes superficies con un sinfín de obras procedentes de los fríos países nórdicos. Esta proliferación de títulos, no obstante, no ha implicado siempre el descubrimiento de nuevos talentos; de hecho, existen no pocos ejemplos de obras cuya calidad literaria es más que cuestionable.

La lectura de la obra de Jo Nesbø supone, sin embargo, una grata sorpresa para el lector exigente y apasionado del género negro. No por casualidad, Nesbø, antiguo cantante de rock – con una obra repleta de referencias a músicos y bandas pop y rock -, es uno de los escritores más afamados de su país y uno de los autores de novela negra que más parabienes ha recibido por parte de la crítica en los últimos tiempos – llegando a ser comparado con grandes pesos pesados del género, como, por ejemplo, el ya clásico Raymond Chandler o el inquietante y contemporáneo Dennis Lehane -, lo que ha incidido no poco en que su obra se haya traducido ya a 40 idiomas y haya vendido la nada despreciable cifra de 5 millones de ejemplares en todo el mundo.

Sin embargo, y a pesar de la fama internacional de Nesbø, sólo cuatro de sus obras han llegado a España, Petirrojo, Némesis y La Estrella del Diablo – que componen la llamada Trilogía de Oslo - y la reciente El Redentor. No es estrictamente necesario, no obstante, haber leído las dos primeras entregas para sumergirse en las páginas de La Estrella del Diablo. De hecho, quien suscribe estas líneas era, hasta el momento, una total neófita en la obra de Nesbø. Una obra en la que destaca como punto fuerte la profusión de diálogos bien construidos, dotados de gran dinamismo y de los que el escritor noruego se vale para introducir a unos personajes muy definidos, entre los que destaca, con derecho propio, un atípico policía, Harry Hole, alcohólico y atormentado por un pasado marcado por sinsabores.

Es probable, no obstante, que un personaje tan oscuro y destructivo – por el cual ciertamente es difícil sentir, en un principio, una mínima empatía– y un inicio, en apariencia, de lo más convencional puedan llevar a engaño sobre lo que es en realidad La Estrella del Diablo, una de las tramas más laberínticas escritas en años e impregnada por una combinación inquietante de sordidez, violencia, angustia y misterio absorbente. Una fórmula que se ha revelado sumamente exitosa gracias al excelente pulso narrativo de Nesbø, que impele a leer su obra de un tirón, a pesar de sus 400 páginas y de transmitir al lector, con un verismo prodigioso, una sensación desasosegante provocada por la oleada de calor que sufren sus protagonistas en una Oslo medio desierta por el periodo estival.

La Estrella del Diablo es, sin duda, un puzle laborioso y de encaje absolutamente perfecto, al que no le sobra ni falta ni una sola pieza y en el que el peso de la historia principal no menoscaba la trama protagonizada por los personajes de las obras que la preceden.

En definitiva, con esta penúltima entrega editada en España, Jo Nesbø demuestra no solamente que es un maestro en el género y un autor de imprescindible seguimiento, sino que induce a sus nuevos lectores a leer su obra anterior y a esperar con expectación las nuevas aventuras de Hole, que en Noruega se pasea ya por las páginas de su octava novela.


17 de abril de 2012

El Templo de Debod. Vestigios del antiguo Egipto en el centro de Madrid




En el Egipto de los años 50 del pasado siglo, y durante el gobierno del coronel Gamal Abdel Nasser, la decisión de erigir la segunda presa de Asuán causó tal revuelo entre historiadores y arqueólogos que la UNESCO se vio impelida a hacer un llamamiento internacional con el fin de rescatar y preservar parte del rico legado cultural e histórico egipcio, los templos radicados en la zona de Nubia, en serio peligro de desaparecer anegados como consecuencia de la proyección de aquella nueva construcción.

España fue uno de los países que ofreció su ayuda mediante el envío de una expedición arqueológica. Como recompensa, en el año 1968 el gobierno egipcio le entregó - en una cesión empañada por claroscuros y duras negociaciones – uno de los monumentos salvados del desastre, el Templo de Debod, que, originario de la ciudad que le da nombre y dedicado a Amón e Isis, tiene un origen incierto que parece remontarse al año 200 a.C.

Así, el único templo egipcio con el que cuenta España se erige orgulloso desde 1972 en el mismo emplazamiento donde años atrás se ubicara el Cuartel de la Montaña (tristemente famoso por haber sido escenario de cruentos episodios durante la Guerra Civil), junto al Paseo Pintor Rosales y muy próximo a la céntrica Plaza de España.

La reconstrucción del Templo de Debod en Madrid resultó, sin embargo, sumamente complicada debido a la escasa documentación proporcionada y a la poca pericia con la que el monumento fue desmontado por parte de los operarios egipcios.

La apuesta por la técnica de la anastilosis, que permite la utilización de materiales diferentes a los originales, resultó, no obstante, un acierto rotundo; un acierto que se ve magnificado por la disposición de un sistema de aire acondicionado en el interior del templo - que reproduce la temperatura del Valle de Nubia - y por la feliz de idea de rodear el monumento por jardines y por un estanque poco profundo, lo que logra trasladar al visitante a lugares y épocas remotas.

Desgraciadamente, este arduo trabajo y el afán por preservar el templo – que se ha traducido, entre otras cosas, en el tratamiento químico de algunos de sus bloques – se vieron empañados en los primeros tiempos por la poca lucidez de la gestión del ayuntamiento madrileño, que permitió que el monumento se convirtiera en escenario de proyecciones cinematográficas, de representaciones teatrales e, incluso, del rodaje de spots publicitarios.

Si bien es cierto que el ayuntamiento puso coto a esos excesos, la conservación del Templo de Debod, declarado Bien de Interés Cultural en 2008, está resultando sumamente complicada, tanto por la climatología de la capital como por los incomprensibles actos vandálicos de los que ha sido objeto y que han merecido la reprobación de diversos organismos e instituciones nacionales e internacionales.

Es ésta una situación especialmente alarmante si atendemos al hecho de que el Templo de Debod es el orgullo de no pocos madrileños y una visita imprescindible para curiosos y estudiosos, no solamente por la información contenida en su interior (interesante material gráfico y documental), sino por constituirse como una oportunidad única para vislumbrar los vestigios de un período histórico absolutamente fascinante e impregnado por esa aureola de misterio tan propia de las civilizaciones de la antigüedad.


12 de abril de 2012

Krtek. El topo que sobrevivió a la Guerra Fría



Autor y fuente: Leo-Chelny

La República Checa se despedía hace unos meses del que sin duda ha sido uno de sus artistas más reconocidos dentro y fuera del país, el polifacético Zdeněk Miler. Diseñador, guionista, director y, sobre todo, dibujante, Miler llegó a ser bautizado como el Walt Disney del Telón de Acero gracias a la fama internacional que le reportó su mayor creación, el topo Krtek.

Las aventuras de ese animal de negro pelaje, nariz respingona, grandes ojos y trazo sumamente sencillo fueron filmadas en unos 50 episodios que prácticamente han dado la vuelta al mundo, dando lugar a la edición de numerosos libros – traducidos a más de 20 idiomas – y a la proliferación del merchandising más variado – puzles, mochilas, peluches, etc. -, llegando incluso a decorar las siempre vistosas cup cakes, tan en boga últimamente por estos lares.

La primera peripecia de Krtek fue filmada en 1956 y respondía al encargo que recibiera Miler por parte del partido comunista – que entonces gobernaba la hoy extinta Checoslovaquia – para promocionar la industria textil del país, tomando como excusa una historia que, dirigida a los más pequeños, narraba el proceso de elaboración de un pantalón fabricado en lino.

Miler, que entonces trabajaba en un estudio cinematográfico y era ya un gran admirador de la obra de Walt Disney, comentó en más de una ocasión que había barajado no pocas ideas hasta dar con un animal que nunca hubiera sido dibujado por el genio norteamericano. La inspiración surgió cuando paseaba por uno de los parques de Praga y reparó, por casualidad, en la madriguera de un topo.

Así, una vez concebido y diseñado, Krtek protagonizó su primera aventura, acompañado por otros animales, en un film sonoro de tan sólo trece minutos. Sin embargo, la voluntad de Miler por hacer comprensible las peripecias de su personaje a todos los niños – independientemente de su nacionalidad -, llevó al dibujante checo a sustituir el lenguaje hablado por exclamaciones cortas que corrieron a cargo de sus propias hijas.

Esa decisión no pudo resultar más acertada, pues en pocos años el topo de grandes ojos logró traspasar sus fronteras más próximas y convertirse en uno de los personajes animados más queridos del Viejo Continente, lo que supone una trayectoria nada desdeñable para un dibujo animado nacido en plena Guerra Fría y bajo la égida comunista.


De hecho, son muchos los adultos europeos – incluso españoles, pues Krtek llegó a España en las postrimerías del franquismo – que recuerdan hoy a aquel topo vivaz, cuyas peripecias siempre se iniciaban con la salida de su madriguera.

No obstante, Krtek no se limitó a cultivar su fama en Europa, sino que logró captar la atención en países tan lejanos como China o India. No pasó lo mismo en Estados Unidos, aun a pesar de que la creación de Miler fomenta una actitud positiva frente al fracaso, una idea que tiene un fácil encaje con la perseverancia asociada al llamado sueño americano.

Sea como fuere, y aunque Mickey Mouse ocupe el podio de los dibujos animados más conocidos, Krtek forma ya parte de ese peculiar Olimpo habitado por los personajes que han poblado, y siguen poblando, la infancia de muchos niños. 


9 de abril de 2012

Nunca me abandones. Crónica de un destino prediseñado




De nacionalidad británica y ascendencia japonesa, Kazuo Ishiguro es actualmente uno de los escritores más reputados y afamados de su país. De hecho, su no demasiado extensa producción literaria le ha reportado varios galardones, entre los que se cuenta el prestigiosísimo Man Booker Prize. Además, su fama internacional debe no poco al film Lo que queda del día, una adaptación de James Ivory de su novela homónima que, con sus numerosas nominaciones a los premios Oscar, Bafta y Globos de Oro, captó la atención de numerosos lectores que desde entonces siguen fielmente su obra.

Nunca me abandones, recientemente trasladada a la gran pantalla en un film protagonizado por Keira Knightley, es la última novela publicada por el escritor británico y, como todas las obras que la preceden, su narración discurre con el estilo literario sutil, elegante y sosegado que ha hecho famoso a su autor.

Ese estilo, que algún crítico ha llegado a tachar de anodino e incluso aburrido, se constituye, precisamente, como una de las mayores bazas de una historia que se inicia en un presente cercano y transcurre en un aparentemente plácido y tradicional internado inglés. Un lugar que, a medida que avance la narración, se revelará como una auténtica trastienda del horror; un espacio siniestro, aunque inmerso en un paisaje bucólico, donde se adoctrina a niños y adolescentes exclusivamente diseñados y concebidos para donar sus órganos a personas enfermas y moribundas.

Sin embargo, el mayor acierto de Ishiguro radica en ir dosificando la información que habrá de esclarecer, tanto al lector como a los propios protagonistas, el misterio que envuelve el origen de un proyecto más que ética y moralmente cuestionable. No obstante, dado que los datos proporcionados por el autor inglés son sumamente vagos desde el punto de vista científico – se desconoce por completo la forma en la que son concebidos los donantes y poco se intuye de las operaciones a las que son sometidos – sería osado, y más que probablemente erróneo, circunscribir No me abandones en la clasificación de novela de ciencia ficción, aunque reúna no pocos elementos del género.

De hecho, la última obra de Kazuo Ishiguro es, por encima de todo, una novela de personajes, unos seres a los que el autor británico se acerca desde un posicionamiento aparentemente desapasionado pero provisto de una precisión quirúrgica que es capaz de revelar, con un realismo inquietante, su angustiado interior, el de unos jóvenes con un futuro prediseñado desde antes de su nacimiento. Un futuro que Ishiguro recrea desde el pasado, valiéndose - como hiciera antaño el gran Henry James, autor con el que, por cierto, se le ha comparado –, de una suma profusión de datos que muestran la estoica resignación de unos personajes en los que no ha prendido la llama de la rebeldía pero sí ha calado una profunda tristeza, fruto de la certeza absoluta de una vida destinada a la muerte y a la soledad.

En definitiva, No me abandones no sólo es una obra sumamente estimulante para propiciar un intenso debate sobre la temática abordada, sino que presenta una bellísima factura desde el punto de vista estilístico, además de poseer un ritmo narrativo que no flaquea en ningún momento y consigue atrapar la atención del lector desde la primera página, propiciando que su argumento permanezca indeleble en la memoria durante días e impeliendo a una relectura total o parcial.


2 de abril de 2012

Televisión. Una nueva sección




Iniciamos una nueva sección, la de Televisión, que viene a complementar a sus antecesoras (Museos del Mundo, Cine y Literatura) y que recoge tanto las críticas de series de televisión realizadas hasta la fecha como la que, sin duda, ha sido la noticia más leída de este blog, Tele 5. El Canal Tóxico.

Dado que muchos productos audiovisuales concebidos por y para la pequeña pantalla son de una calidad artística incuestionable, esperamos que sea ésta una larga sección.

El próximo día 9 de abril, pasada ya la Semana Santa, regresaremos con más noticias.

¡Buenas vacaciones!
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