21 de noviembre de 2011

Tele 5. El canal tóxico



El pasado viernes comentábamos lo difícil que puede resultar definir qué se entiende por cultura y qué no. Hay cosas, sin embargo, que no ofrecen duda alguna y un ejemplo de ello sería el canal bazofia por antonomasia, Tele 5.

Este canal vertedero protagonizaba hace unos días su enésimo escándalo. En esta ocasión, uno de sus programas estrella, ese tributo a la anticultura llamado La Noria, haciendo gala de su nula moralidad, se cubría de gloria al pagar una suma nada despreciable a un personaje cuyo mérito es estar indirectamente relacionado con un asesinato.

Nadie puede dudar ya de que T5 se ha ganado con creces el primer puesto en el ranking de expendedores de inmundicias televisivas. Su programación, bien surtida de programas infectos, apenas si contiene espacios informativos (como se puede observar en la tabla que el diario Público publicaba hace unos días) y ni siquiera respeta los pocos espacios emitidos de ficción televisiva (mutilándolos a base de la publicidad que lo sustenta y sin ni siquiera respetar los títulos de crédito).

Si bien es cierto que ni calidad ni rigor informativo jamás pisaron los platós de T5, el nefando espacio Aquí hay tomate sentó las bases de una nueva forma de entender la televisión. El contenido chabacano y chapucero de este espacio, servido a gritos por unos presentadores muy dispuestos a ganar dinero a espuertas, se caracterizó por un viaje hacia las profundidades más pútridas para ofrecer la bazofia más repugnante jamás emitida. Personajes que no aportaban más currículum que el obtenido en otra perla del canal, Gran Hermano, empezaron a invadir platós cual gladiadores prestos a matar y a despellejar a otros congéneres de su calaña. Y con ello también empezó el ataque hacia personas ya fallecidas que nada pudieron hacer por salvar su honor.

En ese inmenso vertedero cayeron periodistas que otrora tuvieron un cierto prestigio y una sólida carrera, pero que, tentados por el dinero, no dudaron en lanzar por la borda su trabajo anterior. Entre ellos, si es que alguna vez contó con un verdadero reconocimiento, destaca una de las estrellas del programa, una mujer acusada por un plagio (su libro hubo de ser retirado a los pocos día de haber sido publicado) que achacó a un error informático (su malvado ordenador, por lo visto, osó copiar párrafos enteros de otro libro).

Nadie está obligado a ver T5, basta con cambiar de canal o simplemente no sintonizarlo jamás (opción esta última que se recomienda encarecidamente a todo aquél que pretenda preservar su salud mental). Además, su condición de canal privado, le exime de ofrecer determinados contenidos aunque no de ser objeto de crítica.

Si T5 fuera un caso aislado, la situación televisiva de este país no sería tan alarmante, pero la cadena del magnate Silvio Berlusconi ha impregnado prácticamente todo con su toxicidad, haciendo que otros canales compitan con ella en porquería televisiva para ganar audiencias y condenando al ostracismo a la cultura y el arte.

Siempre habrá alguien que alegue, con esa facilidad que se tiene por llamar a todo arte y cultura, que este canal corrosivo y abyecto tiene algo de ambas cosas. No será jamás nuestro caso.

7 comentaris:

  1. No hay que ser tan duro con Telecirco. Yo, como diría el gran Groucho Marx, encuentro a la cadena amiga muy educativa: cada vez que la ponen me voy a otra habitación a leer un libro. Os recomiendo lo mismo ;)

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  2. Yo lo único que veo de Tele5 es cuando APM? (programa de tv3, tele catalana), lo saca para reírme de la inutilidad, pero bueno creo que Antena 3 y Cuatro están yendo hacía ese lado también. La cultura es leer libros :)

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  3. ¿Quién es esa periodista que plagió un libro?

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    1. Pues se trata de una famosa presentadora de la televisión. El caso fue muy sonado hace unos años.

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  4. Estas criticas llenas de odio y desprecio a Tele 5 me parecen patéticas y propìas de mentalidades neuróticas y ridículamente fundamentalistas,. Yo si no me gusta algo no lo miro y ya está, que para eso hay varias docenas de canales. Ademas, uno puede perfectamente ver un concierto de música clásica y seguidamente una película de Bergman, y por ultimo, para cambiar de onda, ver un poco de cotilleo canalla en Tele 5 o donde sea, que en la variedad está el gusto.

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    1. Apreciado Petronio,
      Valoramos su aportación, especialmente su afirmación “Yo si no me gusta algo no lo miro y ya está”. Por ello, le recomendamos que, dado que nuestras opiniones son “neuróticas y ridículamente fundamentalistas” –citamos textualmente-, no nos lea.
      De nuevo, gracias por su aportación. Le deseamos una muy Feliz Navidad.

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